lunes 3 de octubre de 2011

No Culpes

Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque tú, fundamentalmente, has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.

Nunca te quejes de tu ambiente o de los que te rodean. Hay quienes en tu ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según tu voluntad y la fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza o por tu salud o por tu suerte; enfréntalas con valor y acepta que de una manera u otra, son el resultado de los actos y la prueba que has de ganar.

No te quejes por falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes a través del trabajo. No te amargues con tus fracasos ni se los cargues a otros. Acéptalos, ahora o siempre seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para "claudicar". Empieza ahora mismo. Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso o de tus éxitos, alegrías y paz.

Sí, tú has sido el ignorante, el vicioso, el irascible, el desobediente, el irresponsable, el torpe. Tú únicamente tú, nadie pudo haberlo sido por ti.
La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro será tu presente. Aprende de los fuertes, de los activos, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán. Aprende a nacer nuevamente desde el dolor, y a ser más grande que el más grande de los obstáculos. Dentro de ti hay un ser humano que todo puede hacerlo.

Mírate en el espejo de ti mismo, comienza a ser sincero contigo mismo. Reconócete a ti mismo, serás libre y fuerte y dejarás de ser títere de las circunstancias.

Porque tú mismo eres tu destino, y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino. Levántate, mira la mañana llena de luz del amanecer, tu eres parte de la fuerza de la vida; despiértate, camina, lucha, decídete y triunfarás en la vida.


lunes 14 de marzo de 2011

LLUVIA AL CORAZON

"Lluvia al Corazón" es el primer adelanto del nuevo disco de Maná : DRAMA Y LUZ.





Letra:

Letra - Lluvia al corazon - Mana

Por qué lloras mi amor
Qué te fluye en la piel
Te despiertas en el llanto
Con espantos de dolor

Son los monstruos del ayer
Son tus miedos corazón
Sabes bien que yo te amo
Y te pido tengas fe

No sufras más no mi bebe
Eres la mariposa
Que vuela hacia el huracán
Cuéntame de tu pesar
Suelta todo tu dolor, dímelo

Aaaaaaaaa amor
Un huracán y una mariposa
Llegan se dan la cara
En medio de la mar

Lluvia de esperanza
Lluvia al corazón
Siempre ahí estaré
No te fallaré
Desde el cielo lluvia al corazón
Sol que lanza la esperanza
La esperanza y la luz
No importa lo que pase
No importa jamás no no
Lluvia al corazón

Fluye la desilusión
Muda desesperación
Pero todo tiene alivio
Menos el decir adiós

Y si te vas así yo moriré
Y te amarras a tu piano
Y te vas al altamar
Y te quieres escapar
Y te quieres diluir
No mi amor

Aaaaaaaaa amor
Un huracán y una mariposa
Llegan se dan la cara
En medio de la mar

Lluvia de esperanza
Lluvia al corazón
Siempre ahí estaré
No te fallaré
Desde el cielo lluvia al corazón
Sol que lanza la esperanza
La esperanza y la luz
No importa lo que pase
No importa jamás no no
Lluvia al corazón

La esperanza al corazón
La esperanza al corazón
Que te sane que te alivie el dolor
No importa lo que pase
No importa jamás no no
Lluvia al corazón

sábado 26 de febrero de 2011

El círculo de la Alegría



Cuenta Bruno Ferrero que cierto día un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el hermano portero abrió, él le extendió un magnífico racimo de uvas. -Querido hermano portero, estas son las más bonitas producidas por mi viñedo. Y vengo aquí para regalarlas.
-¡Gracias! Las llevaré inmediatamente al abad, que se alegrará con este ofrecimiento.
-¡No! Yo las he traído para ti.
-¿Para mí?-. El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecía tan bello presente de la naturaleza.
-¡Sí! - insistió el campesino. - Porque siempre que golpeé esta puerta tú me abriste. Cuando necesité ayuda porque la sequía había destruido mi cosecha, tú me dabas todos los días un pedazo de pan y un vaso de vino. Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan hermoso.
El hermano portero colocó el racimo frente a él y pasó la mañana entera admirándolo: era realmente precioso y por eso resolvió entregar el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con palabras de sabiduría.
El Abad se puso muy contento con las uvas, pero se acordó de que había en el convento un hermano enfermo y pensó:
"Le daré el racimo. Quizá puede aportar alguna alegría a su vida".
Y así lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitación del hermano enfermo, porque éste reflexionó:
"El hermano cocinero ha cuidado de mí durante tanto tiempo, alimentándome con lo mejor que tenía. Estoy seguro de que se alegrará con esto".
Cuando el hermano cocinero apareció a la hora del almuerzo, trayendo su comida, él le entregó las uvas.
-Son para ti- dijo el hermano enfermo. - Como siempre estás en contacto con los productos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.
El hermano cocinero quedó deslumbrado con la belleza del racimo, e hizo que su ayudante observase la perfección de las uvas. Tan perfectas - pensó él - que nadie mejor que el hermano sacristán para apreciarlas; como él era el responsable de la custodia del Santísimo Sacramento, y muchos monasterios lo consideraban un hombre santo, sería capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.
El sacristán, a su vez, obsequió las uvas al novicio más joven, para que éste pudiera entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación. Cuando el novicio las recibió, su corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo tan lindo. En ese momento se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que le había abierto la puerta: había sido ese gesto el que le había permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros.
Así, poco antes de caer la noche, llevó el racimo de uvas al hermano portero.
Come y aprovecha - le dijo. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí solo y estas uvas te harán muy feliz.
El hermano portero comprendió que aquel presente le había sido realmente destinado, saboreó cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.
De esta manera, quedó cerrado el círculo: el círculo de felicidad y alegría que siempre se extiende en torno a las personas generosas.

Paulo Coelho
Fuente: revista VIVA

martes 8 de febrero de 2011

EL OTRO HALCON



Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.
Pasando unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía que le sucedía; no se había movido de la rama donde lo dejo desde el día que llegó.
El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave. Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.
Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de ese milagro". Su corte rápidamente le presentó a un campesino. El rey le preguntó: - ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago? ..Intimidado el campesino le dijo al rey:

- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló. Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.
¿Sabes qué tienes alas? ¿Sabes qué puedes volar?
¿A qué te estás agarrado? ¿De qué no te puedes soltar?
¿Qué estás esperando para volar?
No puedes descubrir nuevos mares... a menos que tengas el coraje para volar.
Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos.
Viven nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones.
En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.
Todo lo conocido, cotidiano y fácil.
Es nuestra zona de confort y, por lo general, creemos que es nuestro único lugar y modo de vivir. Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.
Nos conformamos con lo que tenemos; creemos que es lo único y posible, y aprendemos a vivir desde la resignación.
El liderazgo es la habilidad que podemos adquirir cuando aprendemos a ampliar nuestra zona de comodidad. Cuando estamos dispuestos a correr riesgos, cuando aprendamos a caminar en la cuerda floja, cuando estamos dispuestos a levantar la vara que mide nuestro potencial.
Un verdadero líder tiene seguridad en sí mismo para permanecer solo; coraje, para tomar decisiones difíciles; audacia, para transitar hacia lo nuevo con pasión, y ternura suficiente, para escuchar las necesidades de los demás.
El hombre no busca ser un líder. Se convierte en líder por la calidad de sus acciones y la integridad de sus intentos. Los lideres son como las águilas: no vuelan en bandadas...
Los encuentras cada tanto y volando solos. Nadie vendrá a rescatarte; nadie cortará tu rama. Tú eres el mago. Tu futuro, está en tus manos. Sólo necesitas comenzar... y confiar en Dios.

martes 10 de agosto de 2010

¿SER FELIZ O TENER RAZÓN?

Ocho de la noche, una concurrida avenida. La pareja ya está atrasada para cenar con unos amigos. La dirección es nueva y ella consultó el mapa antes de salir. Él conduce el coche. Ella le orienta y le pide para que gire en la siguiente calle a la izquierda. Él, seguro, muy seguro, que es hacia la derecha. Discuten. Al darse cuenta de que, además de los atrasos, podrían quedarse de mal humor, Ella dejó que él decida. Él gira a la derecha y luego se da cuenta de que estaba equivocado. Aunque es difícil, admite que insistió en el camino equivocado, al tiempo que hace el retorno. Ella sonríe y dice que no hay ningún problema si llegan unos minutos mas tarde.

Pero Él insiste en saber:

-Si tenias tanta seguridad de que iba por el camino equivocado, deberías haber insistido un poco más...

Y Ella dice:

-Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz. Estábamos a punto de una discusión, si insistía más, ¡habríamos estropeado la noche!

MORALEJA DE LA HISTORIA:

Esta pequeña historia fue contada por una directora, durante una conferencia sobre la simplicidad en el mundo del trabajo. Ella utilizó el escenario para ilustrar la cantidad de energía que gastamos sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerlo o no.
Desde que escuché esta historia, me pregunto más a menudo: "¿Quiero ser feliz o tener razón?"
Otro pensamiento similar, dice: "Nunca se justifique. Los amigos no necesitan y los enemigos no lo creen"

fuente: Humor MDQ

martes 6 de julio de 2010

Gotitas de amor

video

Gracias mi amor por este regalo!!
Te amo!!!

jueves 17 de junio de 2010

Lecciones de Vida

El primer día de clase, doña Encarnación reunió a sus alumnos de quinto grado y les dijo que ella trataba a todos los alumnos por igual, que ninguno era su favorito.
Sentado en la primer fila estaba Pedro, un niño antisocial, con una actitud intolerante, que siempre andaba sucio y todo despeinado.
Doña Encarnación veía a Pedro como un niño muy antipático y le daba mucho gusto poder marcar con lápiz rojo todo el trabajo que Pedro entregaba con una “I” de insuficiente.
En esa escuela se requería revisar el legajo con la historia de cada alumno. Finalmente, cuando ella empezó a leer el archivo de Pedro, se encontró con varias sorpresas.
La maestra de Pedro de 1er. Grado había escrito: “Pedro es un niño brillante y muy amigable, siempre tiene una sonrisa en sus labios. Hace su trabajo a tiempo y tiene muy buenos modales. Es un placer tenerlo en mi clase.”
La docente de 2do. Grado: “Pedro es un alumno ejemplar, muy popular entre sus compañeros, pero últimamente muestra tristeza porque su mama padece una enfermedad incurable.”
La de 3er. Grado: “la muerte de su madre ha sido muy difícil para el. Pedro trata de hacer lo mejor que puede pero sigue sin interés. Cada día se cohibe mas no tiene casi amistades y muchas veces duerme en clase. El papa tampoco demuestra ningún interés en la educación de Pedro.” Después de leer todo esto, doña Encarnación sintió vergüenza por haber juzgado a Pedro sin conocer las razones de su actitud. Se sintió peor cuando todos sus alumnos le entregaron regalos de navidad envueltos en fino papel, con excepción de Pedro, cuyo obsequio estaba envuelto en cartón de tienda.
Doña Encarnación abrió todos los regalos y cuando le toco el turno al de Pedro, todos los alumnos se rieron al ver lo que se encontraba dentro. En el cartón había una botella con un cuarto de perfume y un brazalete al que le faltaba algunas piedras. Para suprimir las risas de sus alumnos, ella se coloco inmediatamente aquel brazalete y se puso un poco de perfume en cada muñeca. Ese día, Pedro se quedo después de clase y le dijo a la maestra:
-Doña Encarnación, ¡hoy usted huele como mi mamá! Después que todos se marcharon, doña Encarnación se quedo llorando un buen rato.
Desde ese día ella cambio su método: en lugar de enseñar solo lectura, escritura y aritmética, opto por educar a los niños y comenzó a prestarle más atención a Pedro.
Y cuanto mas animo le daba a Pedro, con mas entusiasmo el reaccionaba. Al final del año, Pedro se convirtió en uno de los alumnos mas aplicados de la clase, y a pesar de que doña Encarnación había dicho el primer día que todos los alumnos iban a ser tratados por igual, Pedro era su preferido.
Pasaron siete años. Doña encarnación recibió una nota de Pedro en la que le contaba que se había graduado en la secundaria, obteniendo el tercer lugar. También le expresaba que ella era la mejor maestra que él había tenido.
Pasaron seis años hasta que doña Encarnación volvió a recibir noticias de Pedro. Esta vez, le escribió contándole que, si bien se le había hecho muy difícil, se había graduado en la universidad con honores. Le aseguro también que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida, la carta estaba firmada “Dr. Pedro Altamira”.
En la primavera siguiente, Doña Encarnación volvió a recibir una carta de Pedro. En ella le explicaba que había conocido una muchacha con la cual se iba a casar y quería saber si Doña Encarnación podría asistir a la boda y tomar el lugar reservado usualmente a los padres del novio. También le explicaba que su papa había fallecido varios años atrás.
Doña Encarnación aceptó con mucha alegría.
El día de la boda se puso aquel brazalete sin brillantes que Pedro le había regalado y también el perfume que la mama de Pedro usaba. Cuando se encontraron, se abrazaron muy fuerte y Pedro le dijo en el oído muy bajito:
--Doña Encarnación, ¡gracias por haber creído en mi! ¡gracias por haberme hecho sentir que yo era importante y que podía salir adelante con éxito!
Doña Encarnación, con lágrimas en los ojos, le respondió:
-Pedro, estas equivocado. Tu fuiste el queme enseño que yo podía hacer algo especial, solo con interesarme genuinamente. Yo no sabia enseñar hasta que te conocí a ti..
AUTOR DESCONOCIDO


Gracias Gustavo...